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Dos amigos están charlando en un bar y uno le dice al otro: Tengo una mala noticia que contarte, tu mujer nos esta engañando...


Dos amigos se encuentran en la plaza del pueblo: ¡Oye Marcelino! ¿Qué llevas bajo el brazo? Es un zorrillo. El amigo admirado le contesta: Pero, ¿y el olor? Ah pues, que se aguante.


Dos amigos hablan de sus planes para el futuro. Pues yo estoy buscando novia para casarme, pero no sé que hacer, porque a mi madre no le gusta ninguna de las chicas que le he presentado. Pues entonces, busca una chica como tu madre y preséntasela. ¡Ya lo hice, pero no le gustó a mi padre!


Pepe era uno de esos tipos que siempre está haciendo alarde de sus supuestas virtudes. Un día, en una reunión de amigos, aseguró que no había nadie como él para hacer imitaciones. Desconfiado, uno de los presentes le preguntó: Y tu ¿Qué imitas? De todo, pero a los que mejor imito son a los gatos. Pero, cualquiera hace "miau, miau". Sí, pero no cualquiera come ratones.


Dos amigos que se encuentran en la calle y dice uno: ¿Qué te ha pasado Fernando? Dice el otro: Pues que iba con la moto muy rápido y, ¿te acuerdas del edificio, ese que ponía "se traspasa"? Sí, Pues que no es verdad. ¡No se puede traspasar!


Dos hombres se encuentran por la calle y uno le dice al otro: Hombre, Juan, qué alegría, chico, ¿cómo has cambiado? Antes eras bajo, y parece que has crecido, antes eras gordo y ahora eres delgado, antes eras moreno y ahora eres rubio... De repente lo interrumpe el otro y le dice: Pero, ¡si es que yo no soy Juan! ¡ Anda!, replica el primero, ¡también te has cambiado el nombre!


Un amigo le dice a otro: Sabes que todas las noches sueño que voy a la ciudad en bicicleta, y cuando despierto por la mañana siento un enorme cansancio. Yo sueño todas las noches que estoy en una fiesta con dos chicas espectaculares, y tengo un gran problema porque estoy con una y no me da tiempo de estar con la otra, y en ese conflicto paso toda la noche. Y le dice el amigo: Caramba, pero por qué no vas hasta mi casa a invitarme, y así te acompaño. Precisamente eso es lo que hago, pero siempre me dicen que saliste para la ciudad en bicicleta.


¡Conocí a un hombre maravilloso en un restaurante! ¿Y cómo te fue? Bien y mal ¿Por qué? Porque me acerqué a él, me deslumbró y terminamos pasando la noche juntos en mi departamento. Y eso ¿qué tiene de malo? Que él me contó que era el marido de una amiga mía y allí me vino una angustia insoportable. ¿Y cómo siguió? Voy a terapia para ver si puedo dejar de angustiarme cada vez que él se queda en mi departamento a pasar la noche.


Un tipo estaba de paseo por el campo con su súper auto deportivo, cuando llega a un cruce donde se encuentra con un gran charco de agua. Al ver esto baja del auto para cerciorarse que el charco no fuese tan profundo para poder pasar sobre él. En eso se encuentra a un campesino tirado durmiendo la siesta y el tipo le pregunta: Eh amigo, ¿Es muy hondo este charco? No señor, está bastante llanito. El tipo confiado mete primera y embala para pasar el charco rápido, cuando su auto se hunde completamente en el agua. El tipo logra salir a duras penas y casi ahogado va a reclamarle al campesino. Oye, ¿con que no estaba muy hondo? Y el campesino le responde: Pues si, que raro, porque acaban de pasarlo mis patitos y el agua les llegaba al pecho...


¿Has leído mi último libro?, pregunta el escritor a un amigo. Sí, hasta compré un ejemplar. Oh, fuiste tú, ¡Gracias!


Dos jóvenes están en el bosque cazando venados. El primer joven dice: ¿Viste eso? No, responde el segundo. Un águila enorme voló sobre nuestras cabezas, dice el primer joven. Oh, dice el segundo joven. Un par de minutos mas tarde, el primer joven dice: ¿Viste eso? ¿Ver qué?, pregunta el segundo. ¿Eres ciego o qué?, había un gran oso negro caminando por aquella colina. ¡Oh! Unos pocos minutos más tarde el primer joven dice: ¿Viste eso? A estas alturas, el segundo joven se siente un poco avergonzado, así que le contesta: Sí, lo vi. Y si viste las arenas movedizas, ¿Por qué te paraste sobre ellas?


Va un señor por la calle y se encuentra con un amigo: Hombre, qué tal estás, hacía mucho tiempo que no te veía. El amigo le responde: Muy bien, me casé y, ¿Tú? Sí, yo también y tengo dos hijas Colgate y Profiden. El otro se queda impresionado pero no dice nada. Yo tengo una hija y se llama María. El otro sin cortarse nada le responde: Ah, ¿Como las galletas?




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